Guía para preparar las pruebas físicas de la Guardia Civil 2026: marcas oficiales por edad y sexo, cómo entrenar cada prueba, un plan y cómo medir tu progreso.
22 de julio de 2026
Última actualización: julio de 2026. Marcas y reglas verificadas conforme a la convocatoria vigente.
Desde Opositu, hemos creado esta guía completa para ayudarte a preparar las pruebas físicas de acceso a la Guardia Civil.
Hoy veremos cuáles son las cuatro pruebas, qué marcas tienes que lograr, cómo entrenar para cada una de ellas, y cómo organizarte para llegar al examen en forma y sin lesiones.
Empecemos por lo más importante: comprobar qué marcas tienes que conseguir. Esto es el objetivo en el que se va a basar toda tu preparación.
Por Internet circulan tablas con cifras que cambiaron en 2023, y hay que aclarar qué ha cambiado desde entonces para no confundirnos.
Si contrastas con el BOE las tablas que circulan por algunas webs, verás dos tipos de errores. Unos son reglas de examen mal explicadas, que pueden costarte la plaza. Otros son cifras antiguas: marcas y pruebas que cambiaron en 2023 y que muchas tablas desactualizadas siguen incluyendo.
| Lo que circula (versión antigua) | Lo que dice el BOE vigente |
|---|---|
| 18 flexiones (hombres) y 14 (mujeres) | 16 y 11 en el tramo de menores de 35 años, y menos a partir de los 40 |
| Natación mujeres: 75 segundos | 81 segundos (para hombres siguen siendo 70 segundos) |
| Carrera de velocidad de 50 metros | Ya no hay prueba de velocidad. Ha sido sustituida por el circuito. |
| Resistencia de 1.000 metros | La resistencia es ahora de 2.000 metros lisos (R2) |
Sobre la prueba de los 60 metros: no ha desaparecido, sigue en vigor para el personal que ya es guardia civil, pero no para quien opta a entrar. Así que si ves una tabla con sprints de 60 metros, que sepas que ya no se te aplica.
Estas sí que son las buenas. Recuerda que los intentos que tienes no son iguales en las cuatro pruebas, y eso importa, porque en alguna de ellas puedes repetir con un segundo intento.
| Prueba | Intentos |
|---|---|
| 2.000 metros (R2) | 1 intento |
| Circuito de agilidad (C1) | 1 intento, con un 2.º intento solo si el primero se declara nulo o supera el tiempo máximo. |
| Extensiones de brazos (P3) | 2 intentos, espaciados para que puedas recuperarte un poco. El segundo intento está garantizado. |
| Natación 50 metros (O1) | 1 intento |
Tu objetivo es conseguir el apto para cada una de estas cuatro pruebas. Ya está. Mientras superes las marcas de cada prueba, el margen con el que lo hagas no va a impactar el resto del proceso de selección.
Sobre el circuito circula mucho que hay dos intentos y cuenta el mejor tiempo. Esto no es del todo cierto por dos motivos. Primero, no hay dos intentos garantizados: el segundo solo existe si el primero se declara nulo o si te pasas del tiempo máximo. Y segundo, no hay "mejor tiempo" que valga, porque en las pruebas físicas no se puntúa nada: o entras en el tiempo o no entras. Así que el segundo intento es simplemente algo que existe para darte seguridad por si fallas, no un segundo intento para mejorar el tiempo del primero si ya has logrado la marca. Si el primero sale todo ok y dentro del tiempo permitido, ya estás apto en esa prueba, y ahí se acaba la cosa.
Las cuatro pruebas miden cosas distintas, así que tienes que ajustar tu preparación para cada una de las pruebas. Aquí van nuestros consejos para atacar cada una de las pruebas.
Deja de pensar en la marca como un tiempo total y piensa en ella como un ritmo que tienes que ser capaz de mantener. Imagínate que estás en una pista de 400 metros donde puedes dar vueltas. Esto es lo que te piden:
| Tramo | Marca | Por vuelta (400 m) | Por kilómetro |
|---|---|---|---|
| Hombres, menos de 35 | 9:25 | 1:53 | 4:42 |
| Hombres, de 35 a 39 | 9:48 | 1:57 | 4:54 |
| Hombres, 40 o más | 10:33 | 2:06 | 5:16 |
| Mujeres, menos de 35 | 11:14 | 2:14 | 5:37 |
| Mujeres, de 35 a 39 | 11:35 | 2:19 | 5:47 |
| Mujeres, 40 o más | 12:49 | 2:33 | 6:24 |
Hemos redondeado los ritmos a la baja a propósito, nunca al alza. Aun así, en algunos tramos el ritmo de la tabla te deja clavado en la marca, sin margen ninguno: si haces esas vueltas justas, entras por los pelos. Entrena con dos o tres segundos de colchón por vuelta. Memoriza cuál es el tiempo que tienes que hacer por cada vuelta, porque esa es la única cifra que necesitas recordar el día de la prueba.
Paso 1: Empieza midiendo tu marca actual. Si llevas meses sin correr, no hagas esto el primer día: coge dos o tres semanas de rodaje suave y mídete después. Cuando te toque, calienta bien, sal a una pista y corre los 2.000 metros lo mejor que puedas, cronometrando cada vuelta. Después, mira ese tiempo y compáralo con la tabla de arriba para saber si vas sobrado o tienes que practicar más para llegar a la marca.
Paso 2: Practica con un entrenamiento suave. Ya sabemos que esto puede sorprender, pero es que el fondo se construye corriendo cómodo, con margen, no acabando reventado cada día.
Sal a correr dos o tres veces por semana, en salidas de 30 a 45 minutos. Mantén un ritmo con el que puedas hablar o mantener una conversación con un compañero que esté corriendo contigo. El objetivo es practicar hasta que cada vez ese ritmo sea lo suficientemente rápido como para obtener tu marca.
Cuando te encuentres cómodo con el paso anterior, prepárate para asegurarte de que vas a lograr tu marca el día de la prueba.
Paso 3: Sube los kilómetros que haces, pero despacio. Un 10 % por semana es suficiente. Recuerda, queremos mejorar nuestra forma física, pero sin lesionarnos.
Paso 4: El día de la prueba, mantén la cabeza fría. Tu enemigo es el nerviosismo y la adrenalina. Hay quien aprieta mucho en la primera vuelta y eso le pasa factura en la segunda o tercera. Si vas bien preparado, lo sabrás, y solo tienes que mantener la calma y hacer lo que has hecho durante tu entrenamiento.
No nos cansaremos de repetir esto. De hecho, te lo ponemos en negrita: el recorrido no debe ser una sorpresa. Te lo debes memorizar antes del examen.
Este es el trazado exacto que publica la convocatoria, con sus medidas. Es el que tienes que memorizar:
Si te lo aprendes, el circuito se convierte en la prueba con mejor relación entre esfuerzo y mejora, porque puedes mejorar mucho tu marca simplemente memorizando el circuito. Hacer esto es prepararse la prueba de forma inteligente.
Paso 1: Móntate un circuito en tu casa, parking, polideportivo, o descampado local. No necesitas material de verdad: con unos conos y dos marcas en el suelo donde irían las vallas tienes suficiente para aprenderte el orden del recorrido.
El orden importa. Si sigues estos pasos notarás que "lo pillas" más rápido.
Paso 2: Recuerda que las décimas de segundo son más fáciles de rascar en los giros, no en las rectas. En un recorrido de unos 14 segundos apenas hay tramo para coger velocidad. Lo que separa un tiempo bueno de uno malo es cómo entras y sales de cada cambio de dirección y de cada cono.
Para optimizar el recorrido y rascar esas décimas, te recomendamos lo siguiente:
Paso 3: Entrena también la psicomotricidad, no solo el circuito. Practica desplazamientos laterales, escalera de coordinación, aceleraciones de 10 metros y de 20 metros, trabajo de tobillo y gemelo. Y, por último, no te olvides del core. Lo que tienes que dominar para esta prueba es la coordinación y la potencia, no el fondo como en los 2.000 m.
Paso 4: No lo eches todo a perder por apurar las distancias al límite. Recuerda que derribar o desplazar un elemento, o cambiar el recorrido, anula tu intento. Tendrás un segundo intento en estos casos, pero nuestra recomendación es clara: un recorrido bien hecho dos décimas más lento vale mucho más que uno rápido y anulado por tumbar un cono.
Esta es la prueba que más gente subestima, porque el tipo de flexión que te piden el día del examen no se parece a la que haces hoy en el gimnasio.
Para que las flexiones cuenten el día del examen, debes bajar la barbilla al suelo, tener el cuerpo en prolongación de la cabeza a los pies, y hacer flexión y extensión simultáneas, tocando el suelo solo con la barbilla, las manos y la punta de los pies.
Si dejas la cadera caída no cuenta. Si la haces con los brazos desacompasados, tampoco. Por eso alguien que en el gimnasio hace veinte flexiones se puede plantar en diez válidas el día de la prueba, y obtener un no apto. Pero no te preocupes, porque te vamos a explicar qué hacer para que eso no te pase.
Paso 1: céntrate en aprender la técnica correcta. Mírate varios vídeos de YouTube explicando la técnica correcta, e intenta imitarla lo mejor que puedas.
Paso 2: mide tu punto de partida. Esto te ayudará a conocer tu progreso y mantenerte motivado. Es muy importante que seas honesto y apuntes solo las flexiones que has hecho usando la técnica correcta. Haz todas las que puedas con esa técnica y anota el número. Ese es tu punto de partida.
Paso 3: empieza a practicar, entre 1 y 3 flexiones. Hay esperanza, incluso si al principio de tu entrenamiento no puedes hacer ni una sola flexión.
Si no te salen bien al principio, recuerda que eso es parte del proceso. Sigue practicando. Esto mejorará tu constancia, determinación, y confianza en ti mismo. Esta nueva mentalidad te ayudará mucho en otras partes del proceso como la entrevista personal.
Paso 4: sigue practicando. Si estás entre 3 y 10, la clave es la frecuencia, no la intensidad. Haz muchas series cortas repartidas a lo largo del día y de la semana, parando siempre bastante antes del fallo. Esto te dará un mejor resultado que hacer solo una o dos sesiones al límite hasta que te fallen los brazos.
Paso 5: Si ya estás rondando la marca, sigue entrenando. Si te piden 16 flexiones, prepárate para hacer por lo menos 20, y 20 limpias con buena técnica. Recuerda que el día del examen tendrás que gestionar los nervios, un suelo con una textura diferente del que has practicado, etc. Estas cosas parecen tonterías pero te pueden acabar quitando un par de repeticiones válidas.
También es importante recalcar lo que no funciona, que es entrenar al fallo todos los días con mala técnica. Esa es la vía rápida para tener un hombro tocado y hacer repeticiones que el día del examen no te van a contar porque están mal hechas.
Las extensiones son una prueba que requiere preparación pero que es algo completamente razonable y lo puedes conseguir si te preparas adecuadamente. Recuerda, el core o fuerza en el tronco es la clave. Cuando el cuerpo está en prolongación no lo sostienen los brazos, lo sostiene el abdomen. Si además entrenas plancha, y algo de espalda y tríceps para que el hombro aguante el volumen sin sufrir mucho, superarás esta prueba sin problema.
Los tiempos de esta prueba desconciertan por lo generosos que son. Cincuenta metros en 70 segundos para los hombres de menos de 35, o en 81 segundos para las mujeres, no es una marca de nadador profesional: es la de alguien que se maneja en el agua sin agobiarse. Con ese margen no necesitas nadar rápido. Lo que tienes que conseguir es llegar a los 50 metros sin quedarte sin aire, y eso va de técnica y de respiración, no de fuerza.
La posición del cuerpo es lo más importante. Ya hemos hablado de la importancia de mantener buena técnica en la sección sobre las flexiones. Mantenemos nuestra opinión: en la prueba de nado, la técnica es lo más importante.
Nada en horizontal, paralelo al fondo de la piscina, y mirando al fondo de la piscina; no hacia delante. ¿Por qué? Porque en cuanto levantes la cabeza para ver por dónde vas, las piernas se te hunden, el cuerpo empieza a hacer de freno y el esfuerzo que tienes que hacer para seguir moviéndote se dispara. Y si cometes este error y quieres corregirlo, el tiempo se te puede echar encima.
Suelta el aire debajo del agua. El fallo que más gente comete es aguantar la respiración y luego intentar espirar e inspirar en el mismo giro de cabeza. Espira de forma continua bajo el agua y limítate a coger aire al girar. Este gesto parece una tontería pero es la clave que te permitirá superar la prueba sin llegar asfixiado.
Nada con movimientos largos, no rápidos. Cuenta cuántas brazadas te cuesta hacer cada largo y trabaja para bajar ese número lo más posible. Aprender a deslizarte bien por el agua ahorra tiempo y esfuerzo.
Las patadas, suaves y desde la cadera, solo las necesarias para no hundirte. Patalear fuerte te puede dejar sin aire y forzarte a romper la buena técnica en el segundo largo.
PRACTICA EL VIRAJE si vas a nadar en piscina de 25 metros. No necesitas hacer una voltereta: basta con tocar la pared, girarte y empujarte de forma fluida. Y cuidado con apoyarte en la corchera, porque solo se permite lo imprescindible para virar.
Practica e intenta tener un poco de fondo. Si consigues llegar a nadar 200 metros suaves seguidos, los 50 del examen te van a parecer completamente factibles.
Si no sabes nadar, esta prueba es la más importante. Apúntate a clases lo antes posible porque partes desde cero. Esta es la única de las cuatro pruebas en la que, si partes de cero, te va a costar meses ponerte al día. No tengas miedo ni vergüenza y apúntate a clases para adultos principiantes (son más comunes de lo que crees). Y no practiques por tu cuenta: nada siempre en una piscina con socorrista.
Hay algunos detalles que puedes usar a tu favor el día de la prueba si sabes que existen:
En las extensiones puedes descansar una vez. La norma pide las flexiones sin detención, pero permite un descanso «en cualquier momento, siempre que éste se realice en posición de tierra inclinada hacia delante, sin poderse realizar movimientos o separar las partes del cuerpo en contacto con el suelo». Es decir: puedes parar arriba, con los brazos estirados, y recuperar, siempre que no muevas ni despegues las manos ni los pies del suelo. Es un descanso, no todos los que quieras, así que elige bien el momento.
Puedes almohadillarte la barbilla. «La zona de contacto de la barbilla con el suelo podrá almohadillarse con un grosor máximo de 6 centímetros.» Esto es lo que dice la convocatoria. Lo cual, técnicamente te permite bajar 6 cm menos al hacer cada flexión. No es mucho, pero ayuda
No necesitas llegar al fallo. Las pruebas físicas se evalúan como APTO o NO APTO. Con alcanzar el mínimo con la técnica correcta ya eres apto. Entrena con margen, pero el día del examen no tienes que darlo todo en una prueba que ya has superado, como por ejemplo, haciendo flexiones de más.
En el circuito, el crono para más tarde de lo que crees. Se mide el tiempo «hasta que la persona que realiza la prueba toca el suelo con uno o con ambos pies, tras superar su cuerpo totalmente la última valla». La última valla sigue contando mientras estás en el aire, así que no te relajes hasta caer porque ese es el momento en el que acaba la prueba.
En el circuito puedes elegir el lado de salida. El recorrido puede iniciarse desde cualquiera de los lados de la valla de inicio. Pero cuidado con lo que eso implica: si sales por el izquierdo, se invierte el orden de los banderines y de las bases de cada valla, o sea que recorres el trazado en espejo. Decide tu lado cuando empieces a entrenar, practica siempre ese, y sal por ese el día de la prueba. El recorrido que te has memorizado solo te vale si sales por donde lo has practicado.
Empieza preparándote para la prueba que peor lleves. Las pruebas físicas se califican como apto o no apto y cada una de ellas es eliminatoria: hacer un tiempazo en carrera no va a compensar las flexiones que te falten si no las puedes hacer todas. Mide tu rendimiento en las cuatro y dedica las primeras semanas a la prueba en la que peor vayas.
Reparte la semana por capacidades. Puedes correr, nadar y entrenar fuerza en la misma semana si organizas los entrenamientos bien. Por ejemplo, puedes alternar carrera (un día de trote suave en larga distancia, un día de series haciendo sprints), un día de fuerza con flexiones u hombros en el gimnasio, y natación uno o dos días. Recuerda dejar siempre al menos un día de descanso completo para que tu cuerpo se recupere y puedas rendir mejor.
Date tiempo. La resistencia y la natación son pruebas que necesitan semanas de práctica si partes de una base floja. Cuenta con dos o tres meses de preparación constante como mínimo, y sube las cargas y la exigencia de tus entrenamientos de forma gradual, semana a semana, no de golpe.
Simula el examen de vez en cuando. Cada dos o tres semanas, haz una prueba en condiciones reales, con el número de intentos del examen oficial (1 o 2) y la técnica exacta, para poder calibrar tu progreso con confianza.
Una lesión a menos de un mes del examen echa a perder meses de trabajo, así que entrenar con cabeza debe ser parte de tu planificación.
Recuerda que para presentarte a las pruebas físicas necesitas un certificado médico expedido en los 20 días anteriores que diga que puedes hacer las cuatro pruebas sin riesgo.
Y una cosa que va por delante de todo lo anterior: esto es orientación general, no un plan de entrenamiento hecho para ti ni un consejo médico. Si arrastras una lesión, tienes algún problema de salud o llevas mucho tiempo parado, habla con tu médico antes de empezar. Si puedes, que alguien que sepa te mire la técnica los primeros días.
No hace falta una dieta de deportista de élite, pero sí que hay que cumplir unos mínimos.
Las pruebas físicas se superan con el cuerpo, pero una buena mentalidad es clave para hacerlo bien bajo presión. Piensa que las pruebas van seguidas, te pueden eliminar en el acto, y no sabes el orden en el que las vas a hacer, así que gestionar los nervios es una parte importante de tu preparación.
Ensaya el nervio, además del gesto. Hacer simulacros en condiciones reales, con cronómetro, con alguien mirando y sin repetir, acostumbra al cuerpo a rendir con pulsaciones altas. Es lo que mejor te protege del bloqueo del primer día.
Ten decidido qué haces si algo sale mal. Si una prueba te sale peor de lo esperado pero entras en marca, sigues dentro. Decide de antemano qué te vas a decir, porque arrastrar mentalmente una prueba floja a la siguiente es lo que de verdad cuesta caro.
Activación, no euforia. Llegar sobreactivado gasta energía que vas a necesitar. Un calentamiento progresivo y una rutina fija antes de empezar, la misma que hayas usado entrenando, te deja en el punto justo.
Visualiza el recorrido. Sobre todo en el circuito: repasar mentalmente el trazado antes de salir reduce justo los errores que anulan un intento.
Y si no duermes la noche de antes, no pasa nada. Una mala noche no borra meses de entrenamiento. Creértelo evita que la ansiedad se retroalimente.
Una medición solo sirve para decidir dónde va tu tiempo si reproduce las condiciones en las que de verdad te evalúan.
Mídete con la técnica de la norma. Salida de pie en los 2.000 y en el circuito. Barbilla al suelo y cuerpo en prolongación en las flexiones. Sin tocar la corchera en natación, salvo el viraje. Una marca conseguida con técnica indulgente no es una marca, es una estimación optimista.
Respeta los intentos reales. Los 2.000 y la natación son intento único, así que mídete una vez y apunta esa. Hacer tres series y quedarte con la mejor te da un número que el día de la prueba no existe.
Al menos una vez, mídete cansado. El orden lo decide el Tribunal, así que tu peor escenario es hacer tu prueba más floja después de otra. Pruébalo alguna vez, aunque sea desagradable, porque es el dato que predice el resultado.
Compara en porcentaje, no en segundos. Ir siete segundos por encima en 2.000 metros y siete por encima en natación no son el mismo problema: sobre una marca de nueve minutos es un desvío pequeño, sobre una de setenta segundos es enorme. El porcentaje te dice cuál está más lejos, y esa se lleva las semanas.
Empieza por la peor, siempre. Las físicas se califican como apto o no apto, y quien no supera una queda excluido en ese momento. No hay compensación: un tiempo excelente en carrera no cubre nueve flexiones cuando te piden once.
El apéndice abre diciendo que «las pruebas se realizarán en el orden que, en cada momento, determine el Tribunal de Selección». La base que regula la fase añade que el Tribunal puede determinar ese orden «pudiendo desarrollar varios simultáneamente».
O sea: el orden no se publica antes y varias pruebas pueden ir a la vez. No puedes preparar el día asumiendo que nadarás con las piernas frescas, así que entrena alguna vez una prueba cansado, justo después de otra.
Dos cosas más para ese día: calienta antes de empezar, porque puedes salir en frío, y recuerda que los 2.000 y la natación van a intento único. No te guardes nada para una segunda oportunidad que ahí no existe.
La convocatoria prevé una vía formal para revisar el resultado de las físicas: «La petición de revisión de la calificación otorgada en las pruebas físicas habrá de realizarse mediante solicitud dirigida al Presidente del Tribunal de Selección en el plazo que determine la resolución por la que se publique dicha calificación» (base 8.1.2).
Dos detalles importan. El plazo no es fijo: lo marca la propia resolución que publica tu calificación, así que en cuanto salga, léela y apunta la fecha límite. Y la solicitud va dirigida al Presidente del Tribunal de Selección, no a un registro cualquiera. Si crees que hubo un error de medición o de anotación, esa es la puerta, y se cierra pronto.
Dos ausencias que he comprobado leyendo el texto entero, no cosas que se me hayan pasado.
La fecha del tramo de edad no está definida. Es un hueco que ya tratamos en la tabla de marcas: si andas cerca de cumplir 35 o 40, entrena contra el tramo más exigente y no dependas de la duda.
Las marcas no se arrastran entre convocatorias. La convocatoria no prevé arrastre alguno. Una orden de pruebas físicas sí permite arrastrar marcas anteriores, pero solo «en los procesos de promoción profesional y en los procesos selectivos y pruebas previas referidos en el capítulo IV», y el acceso libre no es ninguno de ellos. Aunque hicieras un tiempo estupendo el año pasado, vuelves a pasar por las cuatro.
La convocatoria trata los dos casos distinto:
| Tu situación | Qué prevé la convocatoria | Base |
|---|---|---|
| Embarazo o maternidad | Fecha alternativa para las físicas, fijada por el Tribunal | Base 6.3 |
| Lesión puntual | Sin aplazamiento propio; solo cambio de día o de tanda, por causa justificada, si la prueba se reparte en más de un día | Base 6.2 |
En los dos casos, escribe al Tribunal de Selección cuanto antes y guarda su respuesta.
Hay además una regla dura que te interesa saber antes de ese día. Una vez haces la primera prueba, tienes que completar todas las que te toquen esa fecha: si dejas de hacer alguna, quedas excluido del proceso (base 6.2). No hay opción de retirarte a mitad y volver en otra tanda.
Las físicas son una parte de la fase de aptitud psicofísica, no el final del proceso. Si las superas, te quedan la entrevista personal, que se apoya en un cuestionario de información biográfica, y el reconocimiento médico, cada uno con sus propios criterios.
Del reconocimiento médico hay algo que tranquiliza saber desde ya: no se resuelve solo con apto o no apto. La convocatoria contempla un tercer resultado, el «no apto circunstancial», y a quien lo recibe «les será fijada fecha para pasar un nuevo reconocimiento médico» ante la Junta Médica de Revisión (base 8.3.5). Una circunstancia pasajera no tiene por qué costarte la convocatoria.
¿Contra qué marcas debo entrenar para la Guardia Civil? Contra las del Apéndice II de la convocatoria de ingreso de tu año, buscando tu fila por prueba, sexo y tramo de edad, porque son las únicas que te van a aplicar el día de la prueba.
¿Puedo repetir una prueba física de la Guardia Civil si me sale mal? Depende de la prueba: en los 2.000 metros y en natación tienes un único intento, en extensiones de brazos tienes dos intentos espaciados, y en el circuito de agilidad solo hay un segundo intento si el primero se declara nulo o superas el tiempo máximo. No hay repesca general.
¿Es cierto que en el circuito de la Guardia Civil cuentan el mejor de dos intentos? No. Esa versión circula mucho y es falsa: la convocatoria concede el segundo intento del circuito solo si el primero se declara nulo o supera el tiempo máximo, así que un primer intento válido y lento es tu marca definitiva.
¿Cuántas flexiones piden en la Guardia Civil? Dieciséis extensiones de brazos para hombres y once para mujeres en el tramo de menores de 35 años, según el Apéndice II de la convocatoria, y menos a partir de los 40. Si ves publicado 18 y 14, es una cifra antigua que ya no corresponde a la convocatoria vigente.
¿Puedo elegir el orden de las pruebas físicas de la Guardia Civil? No. Las pruebas físicas de la Guardia Civil se realizan en el orden que determine el Tribunal de Selección en cada momento, y la convocatoria permite además que varias se desarrollen simultáneamente, así que puedes acabar nadando con las piernas cansadas.
¿Sirven en la Guardia Civil las marcas que hice en la convocatoria anterior? No, si te presentas por acceso libre. La convocatoria de la Guardia Civil no guarda las marcas de un año para otro, así que vuelves a hacer las cuatro pruebas. El único arrastre de marcas que existe es para procesos internos de promoción de quien ya está dentro, no para quien entra desde fuera.
¿Qué pasa si me lesiono antes de las pruebas físicas de la Guardia Civil? La convocatoria no tiene un aplazamiento pensado para las lesiones. Lo único general: si tus pruebas se reparten en más de un día, puedes pedir al Tribunal de Selección que te cambie de día o de tanda, con una causa justificada y antes de empezar. El embarazo sí tiene vía propia: una fecha alternativa que fija el Tribunal. Ante una lesión, escríbele cuanto antes y guarda su respuesta.
¿Cuánto tiempo necesito para preparar las pruebas físicas de la Guardia Civil? Depende de tu punto de partida, pero cuenta con dos o tres meses de preparación constante como mínimo si vienes de poco. La resistencia de los 2.000 metros y la natación son las que más semanas piden, así que son las primeras por las que empezar.
¿Cuál es la prueba física más difícil de la Guardia Civil? La que peor lleves tú, porque las pruebas físicas de la Guardia Civil se eliminan por separado y no hay compensación entre ellas. Si no vienes de hacer fuerza, lo habitual es que las extensiones de brazos sean tu punto débil; si no vienes de nadar, lo será la natación.
¿Por qué hay tablas de la Guardia Civil con una carrera de velocidad de 50 o 60 metros? Porque el sprint dejó de ser una prueba de ingreso: en 2023 lo quitaron y en su lugar entró el circuito de agilidad. Una tabla con 60 metros es una versión antigua del ingreso, o la prueba que siguen haciendo los guardias que ya están dentro; la de 50 metros es de una versión todavía más vieja. Ninguna de las dos es la de tu convocatoria.
Un dato de la convocatoria ordena las prioridades. A las pruebas físicas solo se convoca a 1,5 aspirantes por plaza, y a esa lista se entra por nota, sumando concurso y oposición. Las físicas eliminan, pero solo llegas a que te eliminen si antes has aprobado el examen.
Por eso la mayor parte de tus meses se va en el temario, aunque las zapatillas den más sensación de estar avanzando. En Opositu preparas esa parte con el temario oficial y preguntas de exámenes reales, empezando por el temario de la Guardia Civil. Cuando quieras trabajar tu plaza con un plan diario y simulacros cronometrados, el resto del sistema está esperándote.
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